¿IMPURO?
Si les hubiéramos contado a nuestros mayores
lo que tú y yo hacíamos en nuestro nido,
donde me arropabas con tus alas,
lo hubieran catalogado de promiscuo,
impuro,
inapropiado.
Una impureza que todos deseaban
pero ninguno admitía.
Momentos de una ansiedad placentera
que buscaba su momento.
Los encontrábamos
y anidábamos entre nuestros pliegues
hasta el último segundo.
Nuestros cuerpos,
agotados,
se escurrían como ríos
provocados por nuestra propia salivación.
No sé si era querer,
pero lo que sí sé,
es que era placer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario