MADURANDO
Riégame cual hiedra
y déjame enredarme en tu necesidad
y echaremos raíces
alrededor de tus entrañas.
Abonaremos nuestros sentidos
y los pondremos al sol
para que adquieran
un bello color verdoso
y en el otoño
cambiaremos de abono
para que no se acostumbren
nuestras raíces
y siempre poder crear
ese halo de misterio
y sorpresa continuo
ese que solo somos capaces
de crear entre tu y yo.

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