LIMPIEZA DE FIN DE AÑO
Ya se acaba el año y estoy guardando en mi baúl, todos los momentos que han marcado mi vida éste año.
Los malos, los quemaré en una gran hoguera, pues ya tuvieron su tiempo y ya no me sirven, aunque sí me quedaré con las lecciones aprendidas. Las palabras no dichas que se quedaron obsoletas y podridas en mi interior, me desharé de ellas pues ya no tendrán sentido en el año que entra en breve y sólo producen malestar. Las sonrisas que se quedaron en mis comisuras y no lograron esbozarse pues lo recibido a cambio sólo fue decepción y mal rollo. Los abrazos que no dí, los besos que se quedaron en mi boca a punto de salir y no lo hicieron, (quizás están destinados a otra boca), las mariposas de alegres colores que murieron en mi interior, la rabia sentida, el dolor, las lágrimas retenidas, sueños que ya no tienen cabida, imposibles, todos ellos los quemaré pues no quiero resentimientos, quiero que mi corazón esté limpio para poder recibir lo que de verdad importa. Haré hueco para los momentos de verdad que vendrán.
Este año desconocí gente que crei conocer, pero nunca pierdo, unas veces gano y otras aprendo.
Guardaré los buenos momentos, las sonrisas verdaderas, las arrancadas porque sí, la alegría, la ilusión, el amor, los buenos sentimientos, deseos, fe, para los momentos en los que la pierda, los esparciré para que ocupen un sitio especial y que me hagan esbozar una sonrisa cada vez que lo abra. Ellos son los que me hacen empezar el año nuevo con optimismo y esperanza, ésa que no me gusta perder nunca y que espero que me den la razón en algún momento.
Guardaré ésa ilusión para ir la dosificando durante los 12 meses del año y no me falte en ningún momento. El entusiasmo que no falta, y ésa locura que tanto me caracteriza junto a mi sonrisa.
Espero poder seguirlo compartiendo con vosotros, que me sigáis "aguantando" durante los 365 días que tenemos por delante.
¿Brindamos juntos? Por todos vosotros

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