miércoles, 16 de diciembre de 2015

ANIDANDO

Siento la brisa de tu boca 
cuando se aproxima, 
el aleteo de tus brazos 
cuando rozan mi piel, 
me arropan, 
me cobijan cual criatura, 
me aprietan 
y levantando la mirada 
te veo, 
observándome,
 tus ojos brillantes, 
felices, 
leo en ellos 
todo aquello que no cuentas, 
y me elevas al cielo 
para llevarme a tu nido, 
cubierto de hierba fresca 
recién cortada, 
y te respiro 
y tu aliento caliente 
me cuenta que llegó 
el momento de anidar 
ese latir constante, 
palpitante, 
démosle calor 
para que cuando madure,
rompa el cascaron, 
y entre los dos criemos 
a ese bello ejemplar 
llamado amor.

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