DEPENDENCIA
A veces, nos acostumbramos a vivir con situaciones que son dependientes y no lo vemos. Creemos que es lo normal porque quizás, no tenemos otras experiencias y se cree que forma parte de una convivencia y que ésta no es fácil. Y realmente no lo es, pero hay situaciones que se salen de toda normalidad.
El problema viene cuando normalizamos acciones que no lo son.
Una mala palabra, un empujón, situaciones que cada vez irán in crescendo, disculpándole porque ha tenido un mal día o se tomó una copa de más. ¿Te suena?
El problema es cuando normalizas una infidelidad, mirando hacia otro lado, pensando que ha sido un descuido, un momento puntual y que no volverá a pasar. Porque aunque no te lo diga, tú lo sabes, pero no quieres verlo.
Todo ello porque piensas que es lo normal, o porque te han hecho creer que no vas a encontrar nada mejor, o porque no te mereces otra cosa...
Hombre que no te valora y te menosprecia.
Tu voz interior te dice la verdad, pero la ahogas en tus entrañas, y callas, y callas y callas...y el ego o el miedo no te deja reconocer que te has equivocado. Que incluso tu comportamiento con los demás no ha sido el más adecuado. Te apartan de tu círculo más cercano y tú no lo ves. Eres capaz de todo por él, y eso, no es sano.
Él es así, lo aceptas o sales corriendo. Si lo aceptas, te irá destruyendo poco a poco, quitándote tu autoestima, haciéndote cada vez más pequeña hasta que...no tengas salida. Aún estás a tiempo.
Fotografía tomada de internet

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