NUESTRO SABOR
Ahora que todos vivimos clausurados como las monjas de clausura, nos damos cuenta de lo que teníamos y dábamos por hecho que era lo normal y no cuidábamos.
No solo echamos de menos salir y entrar cuando queremos sino tocarnos. Algo tan normal y necesario y ahora, es cuando nos damos cuenta de la importancia de tan simple gesto.
Besar nuestros labios paso al olvido y ya no sabemos a lo que saben nuestras bocas, ni siquiera nuestros cuerpos.
Cada vez estamos más lejos los unos de los otros y eso hará que se lleve ese calor tan nuestro.

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