viernes, 4 de diciembre de 2020

IRRECONOCIBLE

Te miro, observo  y veo a un extraño. No te conozco. No hay ningún rasgo que se asemeje a lo que me enamoró. Los años pasan para todos pero, no puedo ni imaginar qué fue lo que hizo que me fijara en ti cuando, tu beneficio es poseer todo aquello que odio de alguna forma. Hoy lo pienso fríamente y no encuentro explicación. Quizás los dos quisimos huir de aquella vida que nos marcó en el pasado y nos cruzamos en la misma esquina. Y como dos tontos, algo nos nubló. 

Cuántas veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si en vez de una esquina, hubiera sido una recta y hubiéramos pasado de largo. Pero la realidad fue otra. Nunca imaginé que tus acciones fueran las que son. Las lágrimas y la rabia inundaron nuestros años  llenos de incertidumbre y penumbra. Supiste esconder bien, muy bien, la calidad del personaje que se escondía detrás de aquella falsa atención. Tan solo ha salido cuando se ha sentido amenazado y volviéndose el ser más egoísta, egocéntrico y cruel que pudiera imaginar. 

Y aunque el tiempo y el aprendizaje han hecho su trabajo, añoro el día en el que ya no me acuerde para nada de ti, ni siquiera para un mal momento. 
Que no tengamos ningún nexo de unión. 
Ni siquiera el de la memoria.








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