AQUEL ENCUENTRO
Al verte la primera vez esa fue mi reacción.
Tímida,
no podía mirarte a los ojos, sentí como el calor...
de mis mejillas iban subiendo, así como el sonrojo de las mismas.
Mi impresión fue tal que creí estar en un sueño.
Me sentí pequeñita ante tal majestuosidad.
Pensé,
¿esto es para mí?
no podía creer que el universo me premiara con tal grandeza, tal magnitud.
Podría presagiar torpeza,
me equivoqué,
nuevamente sentí el regalo de notar y sentir la delicadeza en tus movimientos, en tus palabras y en tus silencios.
Suave,
lento
sutil en las formas
y en los actos.
Tu mirada me traspasaba
y mis ojos cayeron como mi ropa.
Me sentí reina,
arropada,
aunque desnuda entre tus inmensos brazos.
Gozamos de cada segundo de nuestra piel.
Tu confianza
dirigía el momento a sabiendas que podría quedarme inerte por tu sola presencia.
Mi cuerpo,
fue perdiendo esa rigidez del momento
y fuiste moldeando a tu antojo. Tus deseos y mis anhelos fueron encontrando salida en cada exhalación.
Y así sucumbimos a nuestro primer encuentro.
@viviendome
Fotografía de internet
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