viernes, 2 de diciembre de 2022

EGOÍSMO 

Por tenerle a tu lado, pero no porque le quisieras sino porque era la gallina de los huevos de oro. Porque tuvo los bemoles para salvarte en cada ocasión. Esos líos raros en los que te metías, esos negocios que te arruinaron no solo económicamente sino  casi la vida. Esas compañías que te hicieron confundirte en tus sentimientos. Por vivir un tiempo diferente y aparentemente libre, pagaste cada minuto de tu estancia en aquel lugar. Copas y comidas, baños en el mar, viajes en barco dejando tirada de un día para otro a tu sangre, porque te ibas. Por la que un trueque para ti o para tu alma negra llegaste a utilizar como excusa.  Manipulable para lo que era un disfrute aparente y vendías al que fuera por coger aquel coche. 

Un barco varado que no entendió de razones. Tú y tu libertad. Tu buitre que no abría sus alas, solo cuando no la veían y donde no debía pero que después las consecuencias las arreglaban los demás. Tenías un arte especial para  venderlo de forma que se sintieran obligados a hacerlo. Drama y victimismo, pero tu mano izquierda nunca supo lo que hacia la derecha. Dos caras, varios destinos, con finales diferentes. Una se llevó tus penas y esos arranques contra quien menos merecía. Tus chantajes emocionales acompañados de esas lagrimillas.

Mientras, las sonrisas, los detalles, los cuidados y los cariños eran para la parte oscura de tu alma. La que te quitó la sangre y la vida. La que te hundió en los asientos del hospital por caprichos que no eran satisfechos capaz de conseguir y llamaba la atención con golosinas de diferentes colores. Nueve veces, ya hay que ser torpe o tenía la medida ajustada para no llegar donde no debía. Ingenua. Tus pies hinchados no podían permanecer en aquella posición, pero era tu amor, eras tú en otra época, eras tú siempre. 
Y fuiste tú hasta el final. 

Fotografía de internet



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