LA PENA QUE ME DAS
Vuelvo a verte.
Te miro extraño.
No te recuerdo.
Algo en mí se encargó de borrar aquellos posibles recuerdos buenos que pudieron haber, que tampoco lo sé.
Tu cuerpo ha empequeñecido, ¿por tanta maldad? ¿O por el pasar de los años? Miro tu cara y parecieses mayor de lo que eres. La buena vida de los tiempos pasados empieza a pasar su factura. Ojos hundidos e inundados de bolsas tristes, aunque quieran sonreír. Quizás esas bolsas son el peso que te ha tocado cargar por todo el mal hecho. En el fondo, aquella rabia fue desapareciendo y aquellas ansias de venganza han dado paso a la pena, a la añoranza de lo que tenían y dejaste escapar por una buena vida. Tu disfrutaste tus mejores años con las mejores materias primas y has vivido, pero ahora tu vida ha dejado de serlo. Tu cuerpo ya no te responde como antaño, ha perdido fuerza y encanto.
Sin embargo, yo a pesar de dolerme los nudillos durante años, ahora me siento bien. Mi cara no refleja mi edad. Está tersa y transparente porque no tuvo ni tiene nada que ocultar. Es limpia y clara. Mi vida empieza ahora. Tarde, sí, pero llevo a mis espaldas una experiencia y unas vivencias que tu jamás podrás recuperar. Da igual los regalos, las llamadas, las posibles preocupaciones, llegan tarde. Y aunque puede quedar algo, nunca será igual. Te perdiste lo mejor de la vida, que fue vivirla con los que debieron ser los tuyos. Las marionetas deambulan por lugares inverosímiles, se llenan sus retinas de visiones impresionantes. Los míos intentan llenarse de paz, de la cual poca gente puede disfrutar.
Mis ojos están llenos de vidas que he visto como se hacían a sí mismas, como caían y levantaban. Como con el tiempo fueron olvidando una parte de su cuerpo que debía haber estado junto a ellos, pero que prefirió disfrutar rodeado de naturaleza de cuatro patas. Las mismas que cuando vieron que tu vida dejaba de serlo, se fueron en busca de algo similar. Y tú, ahora, quieres recordar lo que dejaste tirado en una esquina mirándote con aquellos ojos pequeños, asombrados por lo que veían y vivían.
Ahora la vida es otra.
Ahora, nuestra vida es otra.
Ahora te toca vivir lo que te hubiera tocado echar de menos hace algunos años y alguien se encargó que lo olvidaras. Ahora tu sufrimiento será cada vez mayor, pues la vida no devuelve aquello que dejas, que olvidas, que desprecias. Ahora es tu momento de sufrir con carácter retroactivo.
Fotografía tomada de internet

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