CRISIS
Esa edad en la que empieza el balance. Tu crisis existencial en el que te preguntas que haces aquí. Si esto va a ser siempre así. Si estás haciendo algo por todo aquello que soñaste. Si durará toda la vida. Te das cuenta que esto no es lo que quieres. Lo que habías imaginado. Es aburrido. Todos los días lo mismo.
Hay cosas que quieres hacer, pero el miedo no te deja dar un paso. Te invade tal desconfianza que no permites que nadie entre en tu oscuridad. Toda tu lo eres. No permites que entre la luz, quizás te haría ver cosas que no te gustarían y te harían cambiar y ese castillo que te hiciste en el aire, se desmoronaría. Darte cuenta de lo injusta que has sido con los que más te han ayudado. Pero tu orgullo no te deja. Orgullo, ego, miedo, desconfianza, límites autoimpuestos por ti y algunos. Los que tú has permitido. Han vivido tu vida y te das cuenta que no has hecho nada por cambiarlo. Eres huraña. Cuando tengas unos cuantos años más, te arrepentirás de todo aquello que no has hecho. de lo que no has dicho en momentos determinados. Es una vida muerta. ¿Te compensa? ¿Es lo que quieres? Permitir que te hagan pequeña y que tu voz sea cada vez más menuda.
¡Grita! ¡grita! lo que quieres. Enfréntate a tus demonios e imponte. Da la cara. No te escondas en esas caretas dibujadas de colores desgastados. Tu sola apartas a la gente de ti porque no te interesa que te abran los ojos y tener que reconocer que vives inmersa en una equivocación, quedándote con lo peor. Con lo dominante. Con el menosprecio. Con el humillante. ¿Esa es la vida que quieres? Ese será tu futuro. Tan solo hay algo bueno dentro de tanta debacle; no podrás culpar a nadie de tu decisión. Solo tú eres la dueña de tu vida, por lo tanto, eres la única responsable de lo malo o bueno que te pase.
Foto tomada de internet

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