LATIENDO
Intento descongelar las palabras que hace meses, se quedaron varadas en un rincón de mi memoria y me cuesta recordar. Mi mente murió por un tiempo y apenas pensaba, apenas recordaba. Mi boca balbuceaba y emitía sonidos para indicar lo que sentía y era imposible decirte. Sentí la inutilidad del ser, del cuerpo, sensación cuyo recuerdo no se irá nunca.
Recostada en mi sofá, se retorcían mis dolores físicos y mentales, impidiéndome incluso respirar. Evitaba el espejo, pues el reflejo que mandaba no era real. Alguien habitaba en mí y me poseyó, como un hombre hace suya a una mujer. La destrucción del mismo duró días, meses hasta que dejó de latir. Hoy muerto, lo enterré y quise quemarlo en mi memoria, aunque es imposible. Quizás sea bueno el mínimo recuerdo para saber donde no quiero volver.

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