AZULES II
Fuiste mi faro ante la adversidad.
Caminé por suelos turbulentos en los que por momentos creí desesperarme y no saber cómo avanzar ni saber si lo conseguiría, pero siempre estabas tú para hacer que de una manera u otra me olvidara de ello.
Fui descubriendo lo que había sido mi vida, sin saber absolutamente nada de lo que era vivir. Los días fueron pasando, pensando únicamente en el siguiente día que te vería. Temblaba como una niña de 15 años ante sus zapatos nuevos de tacón. Era mi premio, mi momento de descubrirme.
Descubrimos juntos paraísos escondidos que nos levitaban a placeres incontables. A día de hoy, no he conectado de igual manera con nadie. Estamos unidos por el hilo rojo de aquella bella historia japonesa. Nunca se llegó a romper, solo se alargó lo necesario para darnos el espacio suficiente para seguir creciendo, cada uno por su lado, aprendiendo para cuando lleguemos al otro lado del arcoíris, seguir con lo que dejamos aquí. A este lado nuestra vida hubiera sido imposible, o casi, solo hubiera bastado con dejarnos llevar sin pensar en nada ni nadie más, pero los prejuicios pudieron, ganaron.
Sigo acordándome de cada instante vivido, de cada risa, de cada enfado, que también los hubo. Sigo acordándome de ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario