PRECIPICIO
La
vida es un electrocardiograma, con sus subidas y caídas libres
estampando todos tus propósitos y avances contra el mundo real.
No
existe el encefalograma plano. Necesarias las zonas de oscuridad para
aprendernos y resurgir cual mariposa. No hay rosas en el camino, tan
solo espinas a veces al borde del precipicio y otras al borde de un
océano.

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