martes, 1 de noviembre de 2016

TU CARA

Fuiste mi mano derecha, 
a ratos la izquierda, 
el conductor de mis caballos desbocados, 
el que surtía de gasolina a mi carruaje.

Tu mirada me incendiaba en cualquier sitio,
entonces mis manos te buscaban entre el público, 
tu sorpresa me provocaba más, 
aprovechaba la oscuridad de la sala para tocarte, 
no hacían falta palabras, 
no tenía que pedirte nada, 
sabías lo que necesitaba a cada momento, 
tu cara de niño bueno chocaba con tus instintos, 
eres el amazonas de mi selva, 
el lenguaje no escrito de mis textos, 
fuiste eres y serás,
 aunque la distancia sea nuestro futuro. 

Tu lengua y mi cuerpo hacían un tándem perfecto.

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