UN INSTANTE
Y fue al ver aquellas fotos
cuando se rompió el hechizo,
no eran
las 12 de la noche
sino las 7 de la tarde.
Fue su expresión,
vio en
él
el negativo que escondía,
lo anormal de una cara,
de una
intención,
vio la misma rutina
de años atrás,
no era algo
pasajero,
vio un cuerpo sin futuro,
se convertiría
en el mendigo de
sus palabras.
El beso de la muerte
Barcelona

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