martes, 14 de junio de 2016

LA MAR

Añoro tu paz, el ruido de tus abrazos, tu salpicar, tu sabor a sal cuando jugando me haces una aguadilla.

Te echo de menos, deseando estoy de  poder visitarte y que me inundes con tu bienestar. Recuerdo esas tardes tumbada observándote, en calma o picada, menudo carácter, disfrutando de tu compañía, tu olor, la brisa que emanaba de tus entrañas.


Si cierro los ojos puedo olerte, el mundo para el segundero y me dejo embriagar. Hmmm necesito como el aire que respiro un abrazo tuyo, que tu fiel compañero, Lorenzo, me abrace con su calor. Quiero que sepas que me acuerdo de ti, y en cuanto me sea posible, me presento allí y te doy una sorpresa, sabes que necesito de ése poder que tienes sobre mí para renovarme, purificarme….espérame…iré.



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