LA
MAR
Añoro
tu paz, el ruido de tus abrazos, tu salpicar, tu sabor a sal cuando
jugando me haces una aguadilla.
Te
echo de menos, deseando estoy de poder visitarte y que me inundes
con tu bienestar. Recuerdo esas tardes tumbada observándote, en
calma o picada, menudo carácter, disfrutando de tu compañía, tu
olor, la brisa que emanaba de tus entrañas.
Si
cierro los ojos puedo olerte, el mundo para el segundero y me dejo
embriagar. Hmmm necesito como el aire que respiro un abrazo tuyo,
que tu fiel compañero, Lorenzo, me abrace con su calor. Quiero que sepas que me acuerdo de ti, y en
cuanto me sea posible, me presento allí y te doy una sorpresa, sabes
que necesito de ése poder que tienes sobre mí para renovarme,
purificarme….espérame…iré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario