MI MONTE
Brilla con los últimos rayos de sol del día,
momento crucial
para que saques tus cuerdas e intentes escalarme.
Al norte se sitúa mi hoguera
la que te llevaré la cumbre,
pero es un camino rocoso,
los primeros pasos son decisivos,
hay que poner bien los anclajes
para evitar una caída al precipicio de mi monte.
Poco a poco
vamos colocando los mosquetones
que permitan abrir vía y asegurar el camino.
Iniciemos la ventura de nuestros ojos,
descubramos la vida de nuestras lenguas
y dejemos que nuestras salivas
nos lleven cual corriente hacia un camino sin fin.
Mete los dedos en mis fisuras
e impúlsate para seguir tu ascenso,
clava tu piolet en el muro helado
derribando cualquier vestigio pasado.
Vamos avanzando sin tregua,
descubriendo vías vírgenes,
salientes a los que te agarras
para que la subida sea más firme.
A medida que avanzas
el calor te va cegando,
estás cerca
pero prefieres pasar de largo
y llegar a la cima para volver a descender.
Ansías llegar,
las fuerzas van limitando tu ascenso,
pero el brillo de nuestras miradas
es suficiente para conquistar la cumbre...
mi boca...
y clavándome tus ojos fijamente,
pones tu bandera en mi corazón
en señal de conquista.
Lo sellas con un beso profundo,
extenuado pero lleno de deseo
y empiezas el descenso
hacia el punto más ansiado...

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