viernes, 9 de octubre de 2015

ABRÍGATE A SU ALMA

Acercate, despacio, deja que poco a poco te vaya mostrando el interior, lo que calla y no transmite, sólo a algún privilegiado. Deja que la confianza haga su trabajo, sin prisa,  que el alma se sienta cómoda y quiera hacer acto de presencia. Hazte merecedor de ella.

Abrígate a su alma

y si la tuya es limpia y pura, podrás apreciar lo que atesora. No
te dejes impresionar por el talante, es sólo eso, un antifaz para prevalecer a la joya, debes ser un buen joyero y observar con tu monóculo lo que se haya ante ti. Si consigues llegar a su interior, descubrirás el paraíso.

Abrígate a su alma

sutilmente, ofrécele aquello que jamás diste a nadie, busca lo más hondo de tu ser y premiala esos sentimientos vírgenes a los que nadie ha sido capaz de llegar, esos que ni tu mismo sabías que podías ofrecer y que sólo sientes estando cerca de ella.

Abrígate a su alma

Y deja que ella se abrigue a la tuya, fundiros en una sola y elevaros a lo más alto hasta tocar el cielo, donde ya no sientas ni los pálpitos del corazón, esos que te avisan que estás en peligro, un peligro incierto, pero todo es producto del miedo, pues a su lado desaparece todo mal. Deja que tu sangre fluya por tus venas, no oprimas el curso natural de ese circuito tan complejo de describir y que solo la emoción es capaz de entender

si lo consigues...te abrigarás a su alma




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