APRENDIZAJES
Ya lo perdí todo en su día,
fue mi primera vez,
después vendrían algunas más.
Pasé de una buena vida a no tenerla y tener que seguir viviendo.
Pasé de no tener preocupación por los últimos días del mes
a tener pánico a los primeros.
Me aventuré para ser feliz e ingenua de mi,
volví a perder incluso a mí. Dentro de esta misma aventura vinieron desventuras en las cuales, hubieron épocas de bonanza y otras de inundación completa.
Empezó a nacer la sensación de miedo en épocas posteriores. Luchas, sudor y lágrimas por sacar la cabeza del agua y poder respirar. Años de somnolencia pensando las mil y una formas de sobrevivir. ¡Duro!
Pero cuando uno ha perdido todo,
no tiene miedo a perder.
El miedo viene después a volver a vivir lo mismo.
Todas las perdidas han traído consigo implícito un aprendizaje,
grabado con sangre en la piel.
@viviendome
Fotografía de internet