lunes, 5 de marzo de 2018

MUNDO

Paro el mundo y me bajo.
Me quedo ensimismada observando. Cada cual sigue con su quehacer diario. El mundo sigue su rutina, nada cambia desde que suena el despertador por la mañana. Todo sigue igual, nada se detiene, solo tu pensamiento. Nada es imprescindible, nadie lo es tampoco, la vida sigue.

El mundo sigue deambulando, muriendo día a día. Rutinas diarias en cabezas automatizadas que no piensan, no están programadas para actuar de otra manera. Robots en pleno apogeo. Corazón que late, que siente, que llora, que duerme, que sufre, pero sigue latiendo cada día. No para por nada ni por nadie, sigue su curso, sigue bombeando todos los días igual, todos los años igual, con daños colaterales, pero sigue, con cicatrices.

Paro el mundo y observo, que no hago falta para que continúe.
Paro el mundo y observo, que las agujas del reloj siguen andando. Paro el mundo y observo, que todo es mecánico.
Paro el mundo y observo, que no quiero volver a ponerlo en marcha.

RECORDÁNDOTE

RECORDÁNDOTE Dicen que la distancia es el olvido,  será la teoría porque la práctica  me demuestra que cada vez te echo más de menos.  Cada ...